Gestora cultural e investigadora, se ha estado ocupando de la conservación y comunicación del Museo Sefardí de Toledo durante una década. En febrero de 2020 tomó posesión de la dirección del espacio, situado en la Sinagoga del Tránsito.

Álvarez Nogales ha ido madurando profesionalmente durante una década como técnico del museo, formándose en gestión durante la etapa con Santiago Palomero, el que fuera su director (fallecido en 2019). “Ha sido un privilegio aprender tanto de él y es cierto que desde que asumí la dirección estoy viviendo un gran cambio a nivel personal, que va en paralelo con los cambios que está viviendo nuestro museo”, explica.

-En el año del Milenario Ibn Gabirol, el recuerdo del poeta hispanojudío tenía cita obligada en el Museo Sefardí, ¿no es así?

Así es. Nuestra misión como museo está clara, y consiste en desvelar y proyectar el legado hispanojudío y sefardí, preservarlo y darlo a conocer. La importancia del mismo, su contribución y desarrollo, como base de uno de nuestros objetivos principales: la integración del patrimonio hispanojudío y sefardí en el patrimonio histórico cultural de España. Dentro de esta tarea, compleja por el reto de hacerla rigurosa, comprensible, accesible y cercana a todos los públicos que conforman la comunidad del Museo, se encuentra la que nos encontramos reforzando ahora, tanto en contenido de la exposición permanente como en nuestro programa cultural. Y va muy en consonancia con la filosofía y el contexto de origen de esta asociación: debemos transmitir el legado de lo que conocemos como “Edad de Oro” del judaísmo hispano, es decir, el legado hispanojudío desarrollado y transmitido por los grandes intelectuales y autores que viven en Al-Ándalus y Reinos cristianos posteriores, esos nombres propios, con Ibn Gabirol como una de sus principales referencias, pero junto a muchas más. Este año, al ser el milenario del malagueño, se hacía necesario desde el museo comenzar con su recuerdo y semblanza, contribuyendo al proyecto de la FCJE y a nivel nacional e internacional en torno a la recuperación de su legado.

-En la Noche de los Museos, este mes de mayo, hicieron una actividad donde unieron música sefardí y versos gabirolianos, ¿cómo fue la respuesta del público?

Pues fue increíble, porque destacamos la actividad y el recuerdo a su figura, dándole la relevancia merecida, en un contexto como el Día Internacional de los Museos. Además, fue especialmente emotiva, porque supuso la primera actividad presencial en nuestro museo para todos los públicos, tras los continuos cierres temporales y restricciones por la crisis sanitaria que ahora todo indica o parece, afortunadamente, estamos dejando atrás, y que han supuesto un mazazo para la ciudad de Toledo. Fue una jornada muy muy especial, de reencuentro con nuestro público, en la que apostamos por la presencialidad, teniendo en cuenta que muchos toledanos que sienten el patrimonio judío como parte esencial de su historia, quieren aprenderlo, conocerlo, acercarse a él y disfrutarlo desde distintos enfoques, sentido en el que nuestro programa cultural hace todo lo posible. También el público nacional que participa de Toledo y de su judería, la sociedad española lo va descubriendo y sintiendo como parte de su historia. Es fundamental, en este punto, el trabajo en red institucional que desarrollamos instituciones culturales afines y vinculadas a la cultura judía en España.

-Se ha titulado al celebrado este jueves 27 de mayo “Ibn Gabirol: entre la gloria y el olvido”, y se ha contado con catedrática de Estudios Hebreos María José Cano. ¿Cree que la figura de Ibn Gabirol, Avicebrón para los cristianos, ha sufrido un olvido especial?

El legado hispanojudío ha sufrido durante muchos años un manto de silencio, y ese silencio ha implicado, en cierto modo quizás, un desconocimiento generalizado del mismo. También del mensaje de cuán importante ha sido la aportación a la cultura cristiana occidental europea de todo este legado intercultural que supuso el judaísmo andalusí y del Mediterráneo.
Pero, en ese contexto, al mismo tiempo, el mundo académico y cultural ha trabajado durante todos estos años, de manera incansable, por recuperarlo, preservarlo y divulgarlo. Desde la creación del instituto “Arias Montano” del CSIC allá por los años cuarenta, en esa primera década, con la generación de hebraístas españoles que echaron a andar el campo de los estudios judíos y sefardíes en España, y que hoy sobra decir que está magistralmente desarrollado en diversas universidades españolas, con proyectos transnacionales con universidades de Israel, Norteamérica y Europa, la proyección es mucho más global. Los departamentos de filología hebrea y de estudios hebreos y sefardíes de España, así como el área de estudios judíos del CSIC (Instituto de lenguas y culturas Mediterráneo y Oriente Próximo), son una interesantísima fuente de conocimiento hacia la proyección y recuperación de esta figura y de otras vinculadas al desarrollo cultural y científico de este contexto histórico, destacando también el aporte de los trabajos de María José Cano, una de sus máximas especialistas, como Investigadora del Instituto Universal de Investigación de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada (UGR).

Por eso ha sido de vital importancia, en mi opinión, que se marque un punto de partida y un objetivo desde la FCJE, la máxima institución a nivel nacional de las comunidades judías en España, con el proyecto de esta asociación cultural que lleva su nombre y la celebración de unas jornadas específicas sobre su figura, muy acertadas y divulgativas, a la que esperamos poder ayudar a contribuir como museo nacional, en la misma tarea de poner en valor y difundir los grandes nombres del judaísmo hispano y su aportación.

-Imaginamos que en la biblioteca del Museo, Ibn Gabirol ocupa un lugar especial… Y que la colección ha ido creciendo desde que empezara a crearse 1980. ¿Qué papel ha tenido la comunidad sefardí española en la colección propia del Museo?

La colección del museo hace un recorrido por los hitos y personajes más célebres relacionados con la presencia judía en la Península Ibérica, y dentro de ella se homenajean y recogen las aportaciones de personajes de la “Edad de Oro” del judaísmo andalusí. El Museo tiene en su exposición permanente un área temática en la Sala II, con dos amplias vitrinas, dedicada a los judíos en Al-Ándalus.
Respecto a los fondos museográficos, tenemos algunas ediciones (de siglos posteriores) de obras de estos autores, concretamente el Séfer Mihbar hapeninim de Ibn Gabirol (edición de 1887). De Maimónides hay varias obras, como el Séfer Misná Torá (edición de 1862), el Moré Nebujim (edición de 1742) o el Be´ur milot ha-higayon (edición de 1761). También tenemos algunas representaciones artísticas que evocan desde la contemporaneidad a estos autores, como el retrato de Maimónides realizado por David Aronson (1923) o la escultura del rostro de Ibn Tibón realizada por Adir Ascalón.

La aportación de la comunidad sefardí española es fundamental para el incremento de colecciones del Museo. A lo largo de los años hemos recibido en generosa donación o préstamo numerosos bienes procedentes de esta comunidad, de familias sefardíes que mantienen sus lazos con el museo: trajes tradicionales, objetos ceremoniales y de la vida cotidiana, libros, documentos… El valor de estos objetos no reside únicamente es su materialidad, sino también en la historia familiar que hay detrás de ellos y su pertenencia a una cultura viva. Algunos de estos objetos han tapizado literalmente el Museo, como las telas donadas por la familia Pinto, inspiradas en motivos textiles medievales, que decoraron los muros de la sinagoga durante muchos años.

Las colaboraciones no se limitan al territorio nacional, también existen donantes o depositantes particulares que residen en lugares como Marruecos o Israel, además de instituciones con las que mantenemos acuerdos de préstamo como el Israel Museum o Antiquities Authority, ambas israelíes. Por otro lado, la Asociación de Amigos del Museo recibe las donaciones económicas de sefardíes de muchos países del mundo.

-¿Han recibido, o reciben, peticiones de otras comunidades sefardíes de fuera de España, para colaborar en la colección permanente?

La colaboración con la comunidad sefardí internacional se hace extensiva a distintos ámbitos del museo, también en la colección, y es visible desde hace años dentro del trabajo institucional del museo, pero es cierto que nos gustaría ir actualizándola y reforzándola como ejemplo de nuestros avances como institución, para que pueda ser del todo accesible, cercana, comprensible y estable. Recuerdo lo importante que fue, para la creación de nuestra colección y la definición del concepto actual del Museo, allá por sus inicios en los sesenta y setenta, la implicación de las familias Pinto, Hachuel o Emergui, por citar a algunas de las más cercanas.

La implicación de estos nombres relevantes en la comunidad sefardí, que parte vive en España o está relacionada o vinculada directamente con nuestro país, supone mucho para el museo, y esa labor no la hemos iniciado ahora. Es un trabajo de mucho empeño del museo, que viene desde sus etapas anteriores de dirección con Ana María López Álvarez y Santiago Palomero, y de la implicación de nuestra asociación de Amigos del Museo, con su presidente a la cabeza, Juan Ignacio de Mesa: se ha trabajado mucho, desde la creación de un comité científico e institucional de apoyo al Museo, adquiriendo y conformando una parte importante de nuestra colección estable, con las numerosas donaciones de piezas judaicas (ketubot, hanukiyot, textiles)… Igual de importante el hecho de que nuestra oficina es posible gracias a la cesión que la familia Pinto Coriat hizo del terreno anexo a la sinagoga, con el papel de nuestros Amigos del Museo y de Juan Ignacio, que fue fundamental. O que nuestra asociación de amigos crece gracias a las donaciones que miembros muy diversos de la comunidad sefardí internacional están ofreciendo, dentro de sus posibilidades.

Hemos organizado, recientemente, proyectos concretos de “hermanamiento” o refuerzo de esta colaboración. Por ejemplo, entre las publicaciones de los últimos años, visible y accesible en nuestra página web, está aquella dedicada en homenaje y memoria a la familia Pinto, contábamos su historia y legado familiar en nuestras páginas de la revista “100 años no es nada”, la última revista que ha editado el Museo como publicación periódica, impresa y online.

Otro ejemplo destacado reciente de estos años últimos previos a la pandemia ha sido la implicación y colaboración de Ana Bensadon, como ponente de nuestra jornada europea de la cultura judía en 2019, donde además celebramos conjuntamente- con su asesoría- una exposición temporal sobre nuestra colección de trajes de novia o de paños berberisco, explicando así como es el papel de la mujer sefardí, en este caso a través del matrimonio. O Rachel Muyal, la más famosa “Librera de Tánger” a la que aprovecho para recordar emotivamente tras su pérdida, cuando se acercó hasta Toledo, con mucho esfuerzo por su enfermedad, porque quería que Toledo fuera sede nacional del estreno del documental que protagonizó sobre los sefardíes en Marruecos, “Tu Boca en los Cielos”, gracias también a la ayuda de su creador, el periodista español Miguel Ángel Nieto.

Contar con voces en primera persona, con el testimonio directo de la comunidad sefardí en nuestro museo, nos supone solo cosas positivas, un impulso a la calidad de nuestros ciclos de conferencias y actividades culturales. Destaco la última que hemos realizado, en plena pandemia, este año. El Día de la Mujer 2021 nos sirvió para reflexionar con varios miembros de la comunidad judía española destacables, por sus vidas, por sus vivencias: Martina Lasry, que también ha donado parte de su colección escultórica al museo y es una de nuestras salas de exposición, Verónica Nehama, Angy Cohen y Rachel Peled Cuartas como investigadoras principales del ámbito académico… solo podemos crecer como museo gracias a estas colaboraciones.

A esto hay que añadir la labor de colaboración de muchas personas de comunidades sefardíes, tanto de España, como de fuera de ella, a través de la Asociación de Amigos del Museo Sefardí, puesto que gracias a las donaciones de sus socios realizan adquisiciones y posteriores donaciones de fondos, tanto museográficos como documentales, al Museo, enriqueciendo así una colección que forma parte de una cultura viva como es la cultura judía y sefardí.

“La aportación de la comunidad sefardí española es fundamental para el incremento de colecciones del Museo”

-El Museo Sefardí toledano es muy especial por el propio edificio que lo alberga, la Sinagoga del Tránsito. ¿Es necesario profundizar en el judaísmo para conocer su simbología?

La Sinagoga de Samuel Leví, vulgo del Tránsito por sus avatares históricos posteriores, es la principal pieza del museo, la que de la sentido como museo nacional de arte hispanojudío y sefardí, porque esconde muchos mensajes. El principal y que es universal, que entiende todo el mundo, es el de su belleza: emociona siempre estar en su interior, se tengan conocimientos sobre judaísmo o no. Emociona por la riqueza de sus detalles artísticos, por su disposición de formas, por el efecto de la luz natural, por sus dimensiones… de entrada, cualquier persona que conoce y visita la misma no se queda indiferente ante este patrimonio monumental, de estas dimensiones.

Es tan importante el valor patrimonial de los edificios sinagogales españoles conservados, porque efectivamente transmiten mucha información: histórica y religiosa, que se completa con los sentidos y simbologías con referencias interculturales y religiosas que, si uno cuenta con conocimientos sobre judaísmo, descifra mucho mejor en su decoración e inscripciones. El Museo en este sentido pretende ayudar a descifrarlos con la renovación del discurso sobre la exposición permanente, y acerca en su programa cultural y didáctico nociones para entender este patrimonio. El judaísmo y el papel religioso que transmite nuestro edificio y nuestra colección es clave en nuestro concepto como museo, y acercarse a él, de una u otra forma, siempre es preferible.

-Cuando llegó a la dirección, en 2020, se propuso introducir las nuevas tecnologías en el Museo. ¿Cómo ha ido la captación de público joven y foráneo?

La implantación de las nuevas tecnologías y la introducción del Museo en el mundo digital fue una de las premisas que tenía claras cuando llegue a la dirección de la institución. Resulta de vital importancia que las instituciones museísticas y culturales se actualicen y se vayan adaptando a las formas de comunicación de cada momento, siendo los entornos virtuales una de las plataformas de comunicación más importantes del siglo XXI.

Hemos de tener en cuenta que mi acceso a la dirección fue poco antes de que se declarase la crisis sanitaria, con lo que la pandemia, en ese sentido, no nos lo ha puesto fácil y nos está haciendo trabajar duro para conseguirlo. Pero también es cierto que esta necesidad de adaptarnos todos a los formatos digitales ha supuesto el empujón que nos hacía falta. Hasta el momento, la implantación de una estrategia digital en el Museo Sefardí, repensada y planificada a cargo del departamento de comunicación, está teniendo muy buenos resultados, que analizamos cualitativa y cuantitativamente para poder obtener información con la que trabajar y mejorar.

De este modo, aunque nos está costando mucho esfuerzo, teniendo en cuenta principalmente nuestra limitación en cuanto a recursos materiales y humanos, puesto que este trabajo se realiza tan sólo por la responsable de comunicación, Alicia Núñez, hemos conseguido una gran parte de nuestros objetivos sobre este programa, que requería una renovación de su planteamiento, estrategias y recursos. Y en este sentido, el trabajo del Museo está viendo ya sus frutos, está siendo un éxito.

Ya no entendemos la vida cultural del museo sin su estrategia digital, gracias a la cual hemos podido reflejar toda nuestra actividad y vida como museo, al menos hasta el momento, desde las labores internas de conservación o documentación, hasta proyectos en común con el tejido investigador que colabora con el museo, gracias a los “Encuentros virtuales” realizados en streaming y que también han supuesto mucho esfuerzo para el equipo de difusión del museo, cuya responsable hasta ahora, Sandra de la Flor, ha coordinado magistralmente. Y este proyecto nos está acercando a esos perfiles y segmentos de público que pretendíamos atraer.

Para el público joven y foráneo ha sido una forma de conocernos, de acercarse y de sentirnos cercanos y vivos. Para todo ello nos hemos servido de nuestros perfiles en redes sociales (twitter, instagram, Facebook) así como de nuestras plataformas audiovisuales (Youtube) y nuestra página web que nos sirve de host de información, y el nivel de respuesta es muy positivo, ya que no hemos parado de crecer desde que comenzamos esta andadura.

“La Sinagoga de Samuel Leví, vulgo del Tránsito por sus avatares históricos posteriores, es la principal pieza del museo, la que de la sentido como museo nacional de arte hispanojudío y sefardí, porque esconde muchos mensajes”

-¿Ha supuesto la pandemia, a través de las actividades online, una cierta apertura con respecto a este último, es decir, el público internacional?

Desde luego que sí. La situación sobrevenida de la pandemia nos ha obligado a todos en mayor o menor medida a adaptarnos a las nuevas tecnologías como parte de nuestra vida, y a nosotros como museo también. Esto ha supuesto que mucho de nuestro público, residente ya no sólo fuera de la ciudad de Toledo, sino fuera de España, por ejemplo en Latinoamérica, que antes no podía disfrutar de nuestras citas, ahora sí pueda hacerlo.

Es cierto que una vez la crisis sanitaria vaya dejando paso a la normalidad, no nos centraremos únicamente en lo virtual, pero mantendremos ese equilibrio que permita el acceso y participación presencial para nuestro público local, así como nuestra presencia en el entorno virtual para poder acercar el patrimonio sefardí a todas las partes del mundo, ya que suscita más interés del que hubiéramos imaginado y que ahora somos capaces de percibir.

A raíz de todas estas reflexiones y análisis realizados en este sentido, hemos puesto en marcha tareas de traducción en diferentes ámbitos, ya sabiendo qué público tenemos a través de la pantalla, por lo que estamos implementando nuestro sitio web en inglés y en hebreo, así como actualizando los recursos de la visita en diferentes idiomas, y estamos intentando hacernos un hueco en el panorama museístico internacional de museos, a través de foros y conferencias con otros museos judíos, como el Museo de Historia de los judíos en Girona o el Museo Judío de Berlín, y participación en congresos internacionales como el IV Congreso internacional sobre público realizado por el Museo Cerralbo y el Ministerio de Cultura y Deporte.

-¿Ha sido la crisis de la COVID-19 un momento clave para redefinir la colección?

Sin lugar a dudas, en ese sentido ha sido vital aprovechar, dentro de la crisis que como instituciones hemos vivido los museos, esa parálisis de la vida cultural presencial, para poder contar con el tiempo suficiente para desarrollar esa definición del nuevo proyecto expositivo del museo. Que mantendrá su base original, con la introducción al judaísmo como modo de vida, con su parte central del discurso en torno a la presencia judía en España, desde un marco histórico cronológico, y con el desarrollo posterior del mundo cultural sefardí en la Diáspora. Nuestro mensaje como principal museo en la red nacional dedicado a la cultura judía en España y su legado se mantiene, lo que cambia es la forma, la manera de acercarlo a los públicos. Y cambiará una vez finalicemos el proyecto que nos tiene inmersos ahora a todo el equipo técnico del museo, que contará con la colaboración del mundo científico y académico en el desarrollo de contenidos.

Nuestra prioridad inicial es renovar el diseño museográfico del Museo, actualizando el mensaje, pero también haciéndolo más accesible. Por ello estamos realizando una actualización de la gráfica, en cuanto a estética y en cuanto al contenido para que la lectura sea más fácil y agradable para el espectador, y estamos implantación el bilingüismo (español e inglés).

Esto se está llevando a cabo a través desde las dos grandes áreas técnicas del museo: colecciones y difusión/comunicación, que trabajan transversalmente, para ir cubriendo los niveles de información progresivamente, es decir, partiendo del mensaje básico y general, riguroso pero divulgativo a la vez, que se completará con niveles de mayor profundidad científica en los dispositivos que el museo dispone para ello: wifi con audioguía online explicativa gratuita, que estará disponible en español, inglés y hebreo, una publicación impresa y online que sirva de guía general al museo, también disponible en dichos idiomas. La pandemia en ese sentido nos ha hecho pensar en cómo ir desarrollando estos pasos o fases de trabajo para acometer la renovación de contenidos del museo, que será a medio y largo plazo.

-¿Cree que el interés por la cultura hispanojudía va en aumento?

Así lo aprecio, y un ejemplo de ello es que se esté desarrollando, cada vez más, una buena red institucional de trabajo en favor del legado hispanojudío y la amplitud de su término: legado material e inmaterial, legado intelectual, legado patrimonial e histórico, legado de la diversidad. Vuestra asociación es una de las muestras más recientes, y de lo eficaz que se puede llegar a ser si encontramos ese trabajo en red en pro de la difusión de este ingente y rico legado. Para la sociedad española, el interés a mi juicio va en aumento, y hacerlo cada vez más conocido y visible es fruto del trabajo que hagamos, en ese sentido, en común. Soy optimista, contamos con buenos aliados y sinergias para ello.

-¿Cómo ha sido el tránsito de su labor como conservadora a la dirección?

Bastante interesante, pero también duro por lo abrupto, solo fijaos en las fechas en las que tuve que asumir la responsabilidad… y que fuera tras el fallecimiento de Santiago Palomero, el antiguo director, me pasó factura a nivel personal. Pero que esté siendo duro el contexto de “arranque” no quiere decir que no sea menos interesante, al contrario. Está siendo un momento de muchísimos retos y trabajo de fondo: el museo en general, como institución, se está poniendo a prueba, y está creciendo en muchos aspectos. Todo el equipo está madurando profesionalmente, es algo que vengo apreciando especialmente desde hace un par de años, y desde el año pasado pongo todo mi esfuerzo y empeño en que equilibremos el proceso, y hagamos crecer al museo, que es nuestra casa. Aunque hay momentos más complicados en mi día a día… me satisface mucho estar haciendo frente, acompañada de un buen equipo, a tantos retos y cambios de futuro del Museo: es cierto que a veces que me gustaría contar con menos intensidad, más calma, más estabilidad en el ritmo de trabajo; parte del “revuelo” es inevitable y nos viene a todos dada, derivada de la situación que hemos atravesado recientemente sanitaria… y nos enseñará mucho. A mí me está enseñando a tener paciencia, así como a apoyarme, todo lo que puedo, en la red cercana de compañeros y profesionales afines al museo en los momentos complicados o de cambios, ambas cosas son claves para poder afrontarlos.