Violeta Salama nos ofrece en Alegría, su primer trabajo como directora, una película emotiva y delicada de sorprendente madurez.

En estos días se puede ver en nuestros cines la película Alegría, ópera prima de Violeta Salama. La historia de un reencuentro familiar con el motivo de una boda judía en la ciudad de Melilla. Una familia llena de mujeres fuertes y de conflictos del pasado sin cerrar.

Cartel de AlegríaDesde la primera escena, el espectador va adentrándose en el mundo, un tanto áspero, de Alegría, su protagonista, y de sus afectos y sus miedos. Con una madurez y una sensibilidad impropia de una directora debutante (aunque es cierto que tenía una dilatada experiencia como ayudante de dirección) la película va tejiendo el mapa de complicidades entre las mujeres de un modo elegante y sutil y, sobre todo, hipnótico en una Melilla inédita en el cine: humana y hermosa y alejada del cliché que se desprende de los noticiarios.

Alegría no rompe solamente con la idea preconcebida de la ciudad de Melilla, también deshace la visión monolítica de la familia judía y de sus tradiciones.

Personajes femeninos

Cecilia suarezUna de las riquezas de esta película está en la definición de los personajes femeninos. Salama ha creado mujeres complejas y con aristas, casi todas poco complacientes pero tiernas y nobles. Tanto la protagonista, interpretada de manera conmovedora por Cecilia Suárez, que tiene aversión a las tradiciones judías de su familia, pero que tiene una hija que vive en un kibutz de Jerusalén, como sus sustentos emocionales: una amiga íntima y una joven y talentosa marroquí que trabaja para ella, están dibujados con coherencia. No se nos presentan como elementos instrumentales para hacer avanzar la historia, sino que tienen vida y verdad. También la novia, criada en Israel y que va a casarse con un novio de la comunidad melillense, es un personaje fascinante, de fuerte carácter pero abrumado y un poco perplejo por el choque cultural y por los acontecimientos.

La interpretación de Cecilia Suárez, Laia Manzanares y Sarah Perles es orgánica, sin artificios y de absoluta veracidad. Los papeles más pequeños, de Mara Guil y Leonardo Sbaraglia, competan un reparto muy bien escogido.

Momentos mágicos

Alegría es una película delicada y sentimental con toques amargos, pero  tiene además momentos de cautivadora belleza. Cabe destacar dos de ellos. Una suerte de noche de berberisca en Marruecos y una escena de mikve, o baño purificador ,en la playa, acompañada de una preciosa versión de la canción Adio Kerida.

En definitiva, Alegría es una película llena de emoción, con suave tono de comedia pero con conflictos de familia en una Melilla que sirve de escenario mestizo y propicio para la convivencia de diferentes visiones religiosas y culturales. La cuidada fotografía, la música, pero sobre todo la historia y la dirección, hacen de esta película “feel-good” una pequeña joya, melancólica y hermosa que merece la pena disfrutar.