El personaje femenino de su gran novela Mi querido Mijael tiene paralelismos, por lo desolado, con su madre, que se suicidó cuando él tenía 12 años.

Amos Oz (Jerusalén 1939-Tel-Aviv 2018) es, con toda seguridad, uno de los autores más notables que ha dado la literatura hebrea. Sus libros, sobre la familia, la desilusión, el fracaso, la melancolía, Israel y, en definitiva, la condición humana, lo postularon muchas veces como firme candidato al Premio Nobel de Literatura.

Amos Oz

Transitó la novela, el ensayo político, la filología, el periodismo y la poesía. Se tradujo a 45 idiomas y recibió innumerables premios como el Príncipe de Asturias de las Letras o el premio Goethe. Recomendamos aquí tres obras suyas (todas en Ediciones Siruela) que nos permitirán entender a la persona y al escritor que nos dejó páginas ásperas y desoladoras pero al tiempo de una extraordinaria y conmovedora belleza:

Mi querido Mijael

Esta novela, escrita en el año 1968, solo tres años después de su debut con los relatos de Tierra de chacales (1965), es una obra de tal madurez literaria y destreza narrativa que lo convierten, con menos de treinta años, en un referente internacional. La novela indaga en lo que será una constante en su textos: la vida matrimonial y de pareja y el núcleo familiar como terreno literario.

El libro está escrito a través de Jana, casada con Mijael, un estudiante -y luego profesor- de Geología. Un hombre cumplidor y atento pero rutinario, metódico y sin entusiasmos. Su hijo Yair también es frío y ordenado. Sumida en el desamor y el desprecio por su marido y su hijo, Jana empieza a soñar una vida paralela, de desenfreno sexual con dos gemelos que son su fantasía y su pesadilla. La derrota emocional de Jana, que sufre y hace sufrir, va consumiéndola y adentrándola en una neurosis ingobernable que llevaran a la ruptura cuando, sorprendentemente, Mijael se enamora de otra mujer.

Esta inestabilidad familiar y el desconsuelo de esta Madame Bovary, se incrustan como metáfora de la cambiante y melancólica ciudad de Jerusalén de los años 50, también atrapada entre el ímpetu soñador, el desmoronamiento, los contrastes y la sombra de la guerra.

Mi querido Mijael es un libro mayúsculo sin juegos de artificio, sin trucos pero perfecto. Bello sin estridencias, duro y a veces incómodo.

Una historia de amor y oscuridad

Amoz OzDamos un salto al año 2002 porque son muchas las conexiones de Mi querido Mijael y esta novela autobiográfica o autobiografía novelada. Narrada de modo no lineal, el libro recoge su infancia y adolescencia en el final del Mandato Británico de Palestina y los inicios del Estado de Israel. Su padre, personaje fascinante, es un apasionado de las palabras que no llega a ser profesor universitario a pesar de su erudición y su madre, una mujer con imaginación y amor a la literatura pero sumida en una profunda depresión, acaba por suicidarse con barbitúricos cuando él tiene solo 12 años. La relación con el recuerdo su madre, entre el amor inevitable y la ira, estremecen al lector de esta novela llena de verdad.

El texto nos traslada a la historia de varias generaciones familiares, a los ecos del holocausto, al kibutz al que huyó tras la muerte de su madre pero también al pequeño apartamento lleno de libros, a la sabiduría de su tío Yosef, al Premio Nobel Shmuel Yosef Agnón o a Hemingway. Nada en este libro es superfluo y sus ingredientes: inteligencia, humor y desgarro, hicieron que ya en el momento de su publicación fuera considerado, de manera casi unánime, una obra maestra

La caja negra

Escrita en 1987, Oz volvió a asombrar al mundo con otra incursión en el tablero de las emociones familiares. Una pareja lleva años sin hablarse tras un divorcio desagradable. Tienen un hijo en común pero el padre vive en Estados Unidos donde es célebre por sus estudios contra el fanatismo. La madre se ha vuelto a casar con un judío ortodoxo y el hijo es un adolescente rebelde y conflictivo. Estos son los elementos sobre los que gira esta hipnótica novela epistolar donde se van abriendo las capas de la historia en común de los personajes: las infidelidades de ella, la soberbia arrogante de él y sus intentos por ignorar su pasado. Carta a carta (entre ellos pero también entre todos los miembros de esta familia resquebrajada: el nuevo marido, el hijo, sus hermanas…) los personajes van evolucionando y desvelándose: los amores persistentes, los desamores no cicatrizados y los intereses ocultos. Una novela redonda que combina la pericia del autor, la carga social y la profundidad emocional.