Tras comprobar sus raíces judías, dedicó gran parte de su obra al judaísmo y conformó su identidad judía contra viento y marea.

Rafael Cansinos Assens es uno de los intelectuales más estimulantes del siglo XX español que, educado en el catolicismo y tras encontrar evidencias de sus raíces judías, fue uno de los mayores estudiosos y defensores del judaísmo en años difíciles.

Cansinos Assesns fue un autor mayúsculo que estuvo vinculado a las vanguardias del primer tercio del siglo XX. Narrador, poeta, ensayista y periodista, pasó por el modernismo y fue fundador del ultraísmo. Colaboró en las revistas como Vida Nueva (la revista esencial de la generación del 98 que se publicó entre 1898 y 1900), la revista modernista Helios, la revista Cervantes o las revistas ultraístas Grecia y Vltra y se relacionó con Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío, Ramón Gómez de la Serna, Jorge Luis Borges o los hermanos Machado.

Fue también un traductor incansable. Su extraordinaria capacidad para el estudio de las lenguas hizo posible que tradujera del inglés, alemán, francés, ruso, árabe y hebreo. Sus traducciones incluyen las obras completas de Balzac o Goethe, la primera traducción completa del árabe al español de Las mil y una noches, Turguenev o una antología del Talmud.

Pero su biografía, además de por su capacidad de trabajo y su incansable curiosidad, está marcada por un descubrimiento. Según parece, él había oído decir en su Sevilla natal (que tuvo que abandonar a los 15 años) que su familia era de origen sefardí. Cansinos Assens decide entonces investigar sus orígenes y a través de estudios heráldicos descubre que efectivamente sus antepasados son judíos y que su familia sufrió la persecución de la Inquisición.

Según cuenta su discípulo y amigo Jorge Luis Borges en su ensayo autobiográfico de 1970 el impacto de este descubrimiento fue radical: “al encontrar el nombre de Cansinos en los archivos de la Inquisición, decidió que era judío. Esto lo llevó a la estudio del hebreo, y más tarde incluso se hizo circuncidar.”

Cansinos se tomó con mucha seriedad su origen judío. Ya en 1914 publica su libro de salmos El candelabro de los siete brazos. Pocos años después España y los judíos españoles: el retorno del éxodo, una recopilación de artículos sobre el retorno de los judíos a España (ayudados de la campaña filosefardí del senador y médico asturiano Ángel Pulido en 1904) y la antología talmúdica Las bellezas del Talmud.

También selecciona y traduce del yidis Cuentos judíos contemporáneos y analiza diez personajes de ficción judíos en autores españoles como Galdós, Blasco Ibáñez o Bécquer en Los judíos en la literatura española.

Importantísimo para entender la obra judía de Cansinos Assens es el libro Los Judíos en Sefarad, en el que, a través de narraciones cotidianas, se explica la vida de la naciente comunidad judía en España que llega a principios de siglo, y la creación de la primera sinagoga de Madrid en la calle Príncipe. En esta obra también nos da noticia de sus orígenes, aunque ya lo había anticipado en sus Luminarias de Hanukah, una novela documental escrita unos años antes.

Hasta la Guerra Civil, Cansinos Asens estuvo vinculado a la pequeña e incipiente comunidad judía de Madrid que giraba en torno a Max Nordau, al que también traduce. Tras la guerra, le fue anulado el carné de prensa por ser judío y tuvo que abandonar el periodismo y dedicarse casi exclusivamente a la traducción.

Al desaparecer la comunidad judía en España, su vínculo con la comunidad se hizo a través de la Hebraica de Buenos Aires y de su amigo César Tiempo (Israel Zeitlin). Pocos años antes de su muerte, en 1959, prepara un ensayo, Soñadores del Galut, sobre el antisemitismo.

Rafael Cansinos Assens es un hombre culto y brillante que descubrió quién era a través de su pasado lejano y mantuvo su identidad, sin dejarse doblegar, frente a la adversidad y el castigo.