Sephardica participan el jueves 8 de julio en el Milenario Ibn Gabirol que se celebra este año en Málaga. Y lo hacen con un concierto dentro de las Noches de Gibralfaro 2021, en el Auditorio Plaza de Armas del malagueño Castillo de Gibralfaro. A las 22 horas.

Hemos entrevistado a Emilio Villalba, director musical de Sephardica, proyecto que comparte con Sara Marina (clavisimbalum, adufes y darbouka) y, en esta ocasión, Ángeles Núñez (soprano y pandero). Villaba, como sus compañeras, es multiinstrumentista (viola, laúd, zanfona, arpa, viola de teclas) y junto con ellas ha preparado el espectáculo “La Fuente de la Música/Milenario del nacimiento de Ibn Gabirol”. Le pedimos que nos descubra algunas claves de Sephardica, la música sefardí, y de este concierto en particular.

-Emilio, viendo la Fundación Instrumentos Musicales con Historia que habéis impulsado, cabe preguntarse cómo nace el proyecto de Sephardica. 

El proyecto Sephardica nace por nuestra inquietud en rescatar la música dormida andaluza que no se conoce en nuestro patrimonio musical artístico. Se trata de un legado cultural fundamental para entender quiénes somos y el por qué de nuestras costumbres y de nuestra forma de vida. Una música unida a los quehaceres cotidianos: nanas, romances de amor y canciones para las fiestas.

-¿Están más mezclados los géneros de lo que pensamos, cuando hablamos de música medieval judía, árabe o cristiana?

Mucho, porque nosotros mismos mezclamos desde nuestra actualidad conceptos que no deberían mezclarse. Me explico: cuando hablamos de música medieval, hay una tendencia a asociar géneros artísticos con creencias religiosas, cuando en realidad, no debería de estudiarse así. El arte musical de la Edad Media iba avanzando, evolucionando y desarrollándose como cualquiera de las otras artes, sin tener unas directrices estéticas asociadas a una religión en concreto. Hemos vestido la historia musical medieval con un traje de religiones, cuando en otros periodos no se hace así. Nadie dice que Mozart haga música cristiana, sino clásica, o que Dimitrie Cantemir haga música musulmana, sino barroca. Judíos, musulmanes, cristianos, y paganos, desarrollaban su arte musical con las herramientas que tenían a la mano. Las mismas para todos: las notas do re mi fa sol la si. Combinadas de múltiples formas, en tiempo y espacio, para crear emociones.

-¿Cómo pudo sobrevivir la tradición sefardí musical aquí? ¿O fue en la diáspora donde mejor se conservó esta tradición?

La música “sefardí”, (lo pongo entre comillas, porque en realidad debemos hablar de música andalusí y posteriormente castellana), sobrevive de múltiples formas, porque no todos se fueron ni todo se olvidó. La música no es solo las notas que se escriben en un pentagrama: el intérprete pone mucho de su parte. No suena igual una nana en Cádiz, que en Valencia. No estoy cuestionando que una sea mejor que otra, pero cada interpretación tendrá sus matices estéticos que vienen determinados por diversos factores como el entorno, el arraigo cultural y el carácter de la persona. Hasta hace pocos años hemos tenido que buscar en la memoria de los exiliados el patrimonio musical perdido, sin embargo, lo que nos llega es una música vestida del folklore de los países de acogida: música medieval española que suena a turco, a griego o a marroquí. Sin embargo, estamos encontrando en músicas del renacimiento, del barroco y en el cante jondo, coplillas y melodías que se han descubierto precisamente en esas canticas que hay que buscar en los países mediterráneos donde huyeron los exiliados. Música hibernada que desconocemos que tuviera esa continuidad tradicional desde la Edad Media.

“Cuando hablamos de música medieval, hay una tendencia a asociar géneros artísticos con creencias religiosas, cuando en realidad, no debería de estudiarse así. El arte musical de la Edad Media iba avanzando, evolucionando y desarrollándose como cualquiera de las otras artes, sin tener unas directrices estéticas asociadas a una religión en concreto”

-¿Cómo se trabaja con tantísimos instrumentos, hay alguno que haya revistido especial dificultad a la hora de incorporarlo a sus conciertos

El trabajo con los instrumentos es muy bonito y dificultoso al mismo tiempo. Son los verdaderos protagonistas, pues si consigues hacer una buena reconstrucción fiel a cómo serían, te acercas al sonido que tendrían y a la experiencia del instrumentista que hacía música con ellos. La dificultad principal es que están hechos con materiales naturales como cuerdas de tripa, que hacen que las afinaciones sean más difíciles para el ejecutante. En nuestros conciertos tenemos que estar varias horas antes para afinarlos, cuidarlos y prepararlos para que estén en perfectas condiciones para que puedan sonar bien y que el público disfrute de la experiencia de escucharlos.

-¿Cuánto hay de antropología en Sephardica? ¿Hasta qué punto se puede conocer la vida del Medievo a través de los versos de las cantigas y romances?

Podemos conocer mucho y muy bien la vida y costumbres de nuestros antepasados gracias al cancionero de tradición sefardí. Descubrimos sus historias, sus rituales, su forma de vida. Es la intrahistoria, la vida cotidiana, la nuestra, la de todos los seres humanos. Qué hacemos cuando nos levantamos, cuando cantamos, cuando nos cantan una nana, cuando nos enamoramos y escribimos unos versos de amor… Es un espejo donde poder observar a nuestros antepasados y saber por qué somos como somos y tenemos aún, (aunque cada día menos) las costumbres que tenemos.

-Mirando el programa del concierto de esta noche, puede leerse “garnati andalusí”, ¿en qué consiste exactamente?

Garnati significa “granadino”. Así se les llama aún en Marruecos a los andaluces de Granada que se asentaron en algunas zonas del país vecino, cuando tuvieron que exiliarse cruzando el estrecho, en las sucesivas conquistas de los territorios andalusíes. Las canciones que han conservado en su memoria, han recibido el nombre de garnatis, canciones de los granadinos.

-¿Qué inspiración han encontrado en Ibn Gabirol a la hora realizar el programa musical? 

Ibn Gabirol es un personaje que representa la idea de los “olvidados” en nuestra historia, como sucede con la música andalusí. Olvidado y desconocido, pues en la escultura que tiene en Málaga lo representan como un anciano con turbante, cuando en realidad apenas superó los treinta años de edad y en su época, siglo XI, no se usaba turbante en Al Andalus. Nuestro espectáculo, “La Fuente de la Música”, que hace un guiño a su libro “La Fuente de la Vida”, se fundamenta en la fuerza de los versos que escribe, reflexionando sobre la filosofía y la belleza, y los misterios de la vida.

Sephardica estarán ofreciendo su espectáculo “La Fuente de la Música” esta noche en el Castillo de Gibralfaro (Málaga). Se pueden adquirir las entradas aquí.