El español de Rachel Peled Cuartas es excelente, fruto de un amor por la cultura hispánica y Sefarad que irradia con su sola presencia.

Peled Cuartas es una hispanista israelí arraigada en España gracias a su colaboración con instituciones como la Universidad de Alcalá (UAH) donde, desde 2018, coordina una serie de cursos de temática sefardí -totalmente pioneros- y de carácter internacional, tanto por el alumnado como por el profesorado (“procedente de España, pero también de Israel, Portugal, Argentina, Brasil, México, Francia…”, según ella misma nos explica).

Fundó, además, el Ulpán Hebreo Sefarad -una escuela- que, tras una etapa en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), pasó a ser parte de las actividades de Centro Sefarad Israel. Su currículum abarca la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde estudió literatura hebrea medieval e hizo el postdoctorado, acercándose a la presentación de las mujeres en la literatura hebrea, así como en la lengua romance (castellano antiguo), desde el siglo XIII al XV. Después de muchas ideas y venidas de Israel a España, finalmente estudió Ciencias de las Religiones en la Complutense, finalizando el periplo, de momento, en el Instituto de Investigación de Estudios Medievales y del Siglo de Oro Miguel de Cervantes (IEMSO) de la Universidad de Alcalá, donde fue invitada por el profesor Carlos Alvar.

Co-directora y profesora de estos programas de estudios sefardíes de la Universidad de Alcalá, Rachel explica la especificidad de estos: “Hasta ahora los estudios sefardíes estaban integrados en programas avanzados en historia, o literatura… La idea nuestra era abrirlos, proporcionando una formación y una oportunidad también de trabajo de investigación totalmente profesional a alumnos que, muchas veces, dedican sus vidas a otras cosas”. Así se puede incorporar este interés por la cultura sefardí: “Muchas veces es vocación”, asume.

En estos tiempos de distancia social, paradójicamente, el interés por lo sefardí se ha visto propiciado por cierta cercanía del aula digital, puesto que el programa empezó siendo híbrido y ahora se imparte online. “Se agradece mucho el contacto personal que se ha establecido entre profesores israelíes y otros que están en Buenos Aires…”, o en un alumnado conectado desde los Balcanes, Turquía, España… La pandemia ha hecho que el programa se expanda mucho más, con la complicidad y disponibilidad de todos.

Le preguntamos en qué consiste el Ulpán Hebreo Sefarad, que fundó hace 15 años: “Es una escuela de hebreo, bíblico y moderno”. Una aventura educativa que, en palabras su propia fundadora, “ha sufrido muchas metamorfosis”. Ha pasado por distintas instituciones, desde el Centro Sefarad Israel a la Universidad Hebrea de Jerusalén y su escuela para alumnos extranjeros. Destaca que solo este Ulpán y otra escuela tienen la autorización oficial para presentar a sus estudiantes a los mismos exámenes, oficiales, de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “A ver, no es estar en Jerusalén, porque estar en Jerusalén es estar en Jerusalén… (risas), pero es lo más cercano, casi”, cuenta.

¿Hebreo bíblico o hebreo moderno?

Nos preguntamos cuál sería más demandado en el Ulpán, si el hebreo bíblico o el moderno. “Hay más demanda de hebreo moderno, realmente es una separación un poco artificial… Al principio de los estudios es todo igual, porque ten en cuenta que el hebreo estuvo congelado durante 2.000 años, realmente el hebreo moderno es, grosso modo, el bíblico-rabínico, metido en el congelador, que sacaron de ahí hace ciento y pico años, le han quitado la escarcha (risas)... y lo han vuelto a utilizar”.

Explica que en la Universidad de Alcalá, parte de los cursos que imparten están relacionados con las lenguas del Mediterráneo medieval. “Nos interesa desarrollar el campo de las traducciones”, comenta, debido a la literatura que fue traducida al hebreo y viceversa. Se refiere a Ibn Gabirol -cuya estatua vio en Málaga por primera vez en abril, durante las Jornadas dedicadas al poeta y filósofo, algo que le emocionó mucho-. “Ibn Gabirol es un ejemplo perfecto del cruce de las tres culturas en una misma zona”, añade.

La religión en el siglo XXI

Como doctora en Ciencia de las Religiones, ¿qué papel le augura a las religiones en un siglo como este, secularizado en parte, pero donde las creencias siguen jugando un papel importantísimo en la vida de tantas comunidades, regiones, países, sociedades? “El intento de ignorar la religión es una tontería, incluso si partimos de un punto asumiendo que la mayoría de la gente es laica, cosa que es falsa… O al menos así lo percibo en mis alumnos”, contesta.

La profesora Peled habla no ya tanto de religión como de sentimientos religiosos. “Si queremos entender la esencia judía, todo el tiempo debemos tener muy claro que hay que seguir cuestionando esta tensión entre religión y nación, religión y actualidad, da igual la época… En los tiempos de Jesús era una cosa muy elemental, en la época medieval en la Península también, y hoy es también crucial, tanto fuera como dentro de Israel”. No puede estudiarse fenómeno social y literario alguno sin tener en cuenta la clave religiosa, sentencia.

En este sentido se refiere al estudio de las Ciencias de las Religiones como un ámbito de conocimiento no sectario. Conocer las realidades religiosas y su influencia en las sociedades: “No se trata de hacer proselitismo ni de hacer que la gente sea creyente, sino de entender de qué manera esto afecta a nuestras vidas”, concluye.

Figuras sefardíes por descubrir

La profesora Peled habla de focos importantes y de personalidades quizá no tan conocidas como Hasdai Crescas, filósofo y líder espiritual muy importante que tiene mucho que ver con el desarrollo del judaísmo cuando todavía no era jasídico (eso será bien adentrado el XVI y en el siglo XVII). “Es uno de los embriones del judaísmo no intelectual per se de Maimónides”.

Habla igualmente de figuras literarias: “Tenemos muchísimas, aparte de los grandes de Al-Ándalus”. Yaacov Ben Elazar, de Toledo, del siglo XIII, y Abraham Ibn Hasday, de Barcelona… son magníficos y han escrito obras excepcionales”.

Por otro lado, Rachel se refiere a un grupo que considera problemático, en cuanto al lugar que tiene en el mundo judío. “Son los judíos nuevos o reconversos”, aquellos que, fruto de su terquedad, huyeron a Portugal, donde fueron convertidos forzosamente… algunos regresaron a España, recalando en Alcalá y Madrid, e incluso llegaron a ser víctimas de la Inquisición. Entre quienes escaparon de nuevo a esta persecución, con Países Bajos -Amberes, Ámsterdam- como destino final, hay una figura fundamental en la filosofía moderna: un tal Baruch Spinoza.

Judíos reconvertidos o nuevos. “El judaísmo religioso no sabe muy bien cómo tratarlos, por eso digo que son problemáticos, pero a mí me parecen fascinantes…”, explica. Se trata de personajes que experimentaron múltiples influencias en su formación, como la jesuítica.

Rachel Peled es una mujer implicada en múltiples proyectos. “Ahora estoy como colaboradora en un proyecto de la Universidad Libre de Berlín sobre las grandes historias, la narrativa medieval, que han llegado de la India a Europa a través de traducciones al árabe. La historia es que desde las versiones en árabe nace una hebrea, y en el caso de la obra que estamos investigando, Calila e Dimna, de esta versión en hebreo se pasa al latín y de ahí a las demás lenguas europeas… hablamos de una vértebra judía crucial en el paso de Oriente a Occidente”.