Zygmunt Bauman removió los cimientos de la Sociología y creó conceptos que llegaron para quedarse. Puso en duda los beneficios de la modernidad, del consumismo y de la globalización y se convirtió en uno de los sociólogos más leídos, y seguidos, de nuestros tiempos.

Zygmunt Bauman fue, hasta su muerte en 2017, una de las figuras más célebres dentro del campo de la Sociología. Siempre polémico, sus tesis nunca dejaron indiferente a nadie y sus textos eran tan admirados por sus seguidores como denostados por sus detractores. En los últimos años se convirtió en un referente de los que alertaban sobre los peligros de la globalización.

Bauman nació en Polonia en 1925, en una familia judía, pero tuvo que huir del país en 1939 tras la invasión alemana. Alistado en el ejército, fue incluso condecorado por su valor en 1945, Tras tres años haciendo labores de inteligencia, volvió a su país donde fue profesor de Filosofía y Sociología pero tras la crisis de marzo de 1968, en la que se purgó a los comunistas de origen judío y desde el gobierno se instigó una campaña antisemita para desviar la atención de la crisis política del gobierno de Władysław Gomułka. De 40,000 judíos quedaron solamente unos 5,000.  

Enseñó entonces en la universidad de Tel Aviv (a pesar de que sus opiniones sobre los gobiernos de Israel no fueron siempre favorables y a menudo muy controvertidas) y de ahí pasó a Leeds, ciudad en la que murió a los 91 años. Fue un autor muy prolífico y acuñó términos que hoy son ampliamente usados como el de sociedad líquida o modernidad líquida.

Modernidad y holocausto

Este sea probablemente el libro más conocido de Bauman y en él el autor mantiene que El Holocausto no fue una anomalía, ni algo primitivo, ni una suerte de retorno de la barbarie premoderna, sino un producto mismo de la modernidad. Según este texto, la sociedad, autocomplaciente, no se permite aceptar que el Holocausto se fraguó en una fase avanzada de nuestra cultura y, en consecuencia, es un problema nacido en nuestra cultura.  La necesidad de categorizar, la creencia en que la obediencia es un bien social o la compartimentación del trabajo son elementos de la sociedad moderna y algunos los mimbres con los que se construye la base ideológica de la Shoá por la que los judíos eran los elementos extraños, una distorsión a corregir. Bauman defiende que la ingenuidad de pensar que fue un hecho aislado, no nos previene sobre su repetición en en el futuro.  

La modernidad líquida

La modernidad líquida o sociedad líquida fue el concepto que llevó a Bauman a ser un autor casi pop, que traspasaba los marcos de lo académico. Con él pretendía analizar el momento de la historia en el que las realidades sólidas, de costumbres, resistentes al cambio, predecibles y estables habían dado paso a un mundo más precario, flexible, adaptable, provisional, voluble y ansioso de novedades. 

Con esta premisa de la inestabilidad de sociedad líquida, Bauman analizó la identidad, la felicidad, la noción de individuo y la conectó con la política, la inmigración, la sociedad de consumo o las redes sociales.

Como él mismo dijo ¨Estamos acostumbrados a un tiempo veloz, seguros de que las cosas no van a durar mucho, de que van a aparecer nuevas oportunidades que van a devaluar las existentes. Y sucede en todos los aspectos de la vida. Con los objetos materiales y con las relaciones con la gente. Y con la propia relación que tenemos con nosotros mismos, cómo nos evaluamos, qué imagen tenemos de nuestra persona, qué ambición permitimos que nos guíe. Todo cambia de un momento a otro, somos conscientes de que somos cambiables y por lo tanto tenemos miedo de fijar nada para siempre.¨

Como sucede con todo buen polemista, es fácil que discrepemos de Bauman en muchos planteamientos teóricos y en muchas de sus aplicaciones a temas concretos de nuestros días. Pero siempre es de agradecer que los genios del pensamiento nos obliguen a cuestionarnos las ideas recibidas, independientemente de que, a la postre, cambiemos o no de parecer.