Catedrática de Estudios Hebreos en la Universidad de Granada (UGR), María José Cano Pérez es una de las grandes especialistas en literatura judeoandalusí.

Ha dedicado muchos años de su vida a investigar la Edad dorada hispano-hebrea de los judíos en tierras de Al-Ándalus, traduciendo la obra poética de Salomón Ibn Gabirol. Entre sus libros están “Selomoh Ibn Gabirol Lamento por un mundo perdido” (2010) y “La astronomía en la guía de Maimónides y la corona real de Ibn Gabirol” (1991). Una de sus últimas traducciones es la del excelso “Cantos de amor y muerte” (2007).

Experta en la poesía de Ibn Gabirol, María José Cano es la encargada de dirigir las Jornadas Ibn Gabirol que se celebrarán en el Museo Picasso Málaga los próximos 21 y 22 de abril. Si se tienen en cuenta las "Seis conferencias en torno a Ibn Gabirol" editadas por el Ayuntamiento de Málaga en 1973, ¿pueden considerarse estas Jornadas el necesario encuentro de “ha-malaqui” con su ciudad? “Imagino que sí, que esto será un reencuentro de la ciudad con Gabirol”, afirma la profesora. Antes que nada nos gustaría conocer cómo llega a la figura de Salomón ben Jehudah Gabirol, y con cuál de sus muchos nombres se quedaría: “Mi encuentro fue hace muchos años de la mano del profesor Ángel Sáenz-Badillos, mi director de tesis. Él me propuso trabajar sobre su poesía y hasta la fecha… en cuanto al nombre que utilizo, depende del contexto. Normalmente Ibn Gabirol”.

Tanto fue así que Sáenz-Badillos, el respetado hebraísta fallecido en Boston en 2013, le inoculó, por así decir, el dulce veneno de la poesía gabiroliana. Le gustan “todas sus facetas”, explica. “Después de tantos años, depende de mi estado de ánimo. Lo maravilloso es sentir y emocionarse con su poesía”. Hablamos de la figura paterna (“capital”, sentencia), que resplandece con fuerza en uno de esos poemas a los que Cano quizá tenga más cariño (“este me emociona mucho, pero tal vez sea muy largo…”. Escogemos unos versos:

Detente, muerte, y no coseches hombres,
que con mi padre, el fuerte, ha quedado completa tu cosecha.
¿Moras entre las entrañas del seno de la tierra?
Por ti, por ti gimen mis entrañas al recordarte.

Conviene recordar, sin embargo, que el pensador judeosefardí dedicó versos, también, al disfrute de la vida. Así lo hace ver la profesora, que nos envía versos báquicos como estos (“me encantan, son casi como las canciones populares de bebedores”):

Amado mío, llévame a los viñedos,/dame de beber para que me llene de alegría./ Las copas de tu amor se abrazarán a mí,/ quizás ellas harán escapar las penas.

Este y otros Gabirol emergerán en el año del milenario de su nacimiento, en su ciudad natal, Málaga. Especialistas de todo el mundo acudirán a hablar de su faceta poética y filosófica. Hace pensar en la proyección internacional de Ibn Gabirol. ¿En qué momento empieza a despertar tanto interés su obra?

“Muy pronto. Ya autores muy cercanos a él en el tiempo como Moisés Ibn Ezra, un poco más tarde Judá al-Jarizi, incluso autores árabes, como Ibn Said al-Tulaituli, escriben palabras elogiosas sobre su obra... las comunidades de Sefarad, de hecho, incluyeron sus poemas en la para-liturgia sinagogal (sidurim, haggadot…). Su pensamiento sería aceptado también pronto, ya que se tradujo al latín en la Escuela de Traductores de Toledo de Alfonso X El Sabio, pero se perdió de la memoria colectiva del pueblo judío… al ser plenamente aceptado en el pensamiento cristiano como Avicebrón”.

Confusión entre Avicebrón -tomado por cristiano- con respecto al Ibn Gabirol real -el judío- que fue reparada a finales del siglo XIX. La profesora explica cómo el movimiento Die Wissenschaft des Judentums fue el revulsivo para esta recuperación contemporánea de los autores hispano-judíos.

El misticismo de Gabirol

Versos como “La vida humana es una sombra que no se detiene, súbitamente se quebrará como cuando un odre se rompe” nos hacen pensar inevitablemente en él como místico, ¿lo atribuye a su obra poética, o también a su pensamiento en general? “Formalmente la mística aparece en el judaísmo siglos después, pero es evidente que él muestra pensamientos cercanos a los postulados místicos. Es un tema complejo”. En cualquier caso, la experta considera “anómalo sacarlo de su contexto”, a la hora de adjetivarle de determinadas maneras.

¿Con qué libro invitaría a cualquier persona a iniciarse en la lectura del poeta? “Depende de la lengua. En castellano hay publicados poemas sueltos en antologías, también hay unas ediciones mías, pero están todas agotadas salvo “Cantos de amor y muerte”, dedicadas a las elegías. Hay otra edición de poesía secular de Elena Romero, pero desconozco ahora si está agotada o no”. Nos interesa saber por su Gabirol filósofo, claro: “Sin duda alguna su obra filosófica cumbre es La fuente de la vida, pero en el resto de toda su producción se ve reflejado su pensamiento neoplatónico”.

Volviendo a la poesía de Ibn Gabirol, es interesante comprobar cómo fue pionera en la composición de versos para la oración en la sinagoga, a tal punto que ha sido y es recitada en distintas partes del mundo de hoy (Rusia, Yemen, EE.UU., Francia…). “Su poesía se sigue incorporando a la liturgia, de hecho, con cantos como las Azharot en Shabuot, o ciertos poemas en Pesaj, igual que en siglos anteriores”. ¿Y en Israel? “En Israel también, pero el conocimiento profundo de su figura se limita a las clases cultas y… a nombres de calles importantes, repartidos por todas la ciudades”, aclara.