Sin Mario Muchnik es muy difícil entender nuestra cultura literaria y editorial. Un editor humanista y de raza de los que ya no quedan.

Es posible que el nombre de Mario Muchnik le suene vagamente, conozca alguno de los sellos editoriales que llevaron su nombre o recuerde alguno de los libros que editó. Pero Mario Muchnik es mucho más: es una de las personas que ha contribuido más a la cultura en lengua española de las últimas décadas y una de las miradas más cosmopolitas, inquietas y brillantes que sirvió para dejar entrar aire fresco y educarnos con lecturas que hoy nos resultan indispensables.

Pero además Mario Muchnik, siempre con su cámara Leica a cuestas, ha sido un fotógrafo interesantísimo y un escritor memorable.

Tradición Familiar

El padre de Mario, Jacobo Muchnik, nacido en Buenos aires en una familia de judíos-rusos, fundó en 1955 la editorial Fabril (que en sus primeros años se llamó Jacobo Muchnik editor) en la que publicó a Rafael Alberti, Aldo Pellegrini, Witold Gombrowicz, Kafka. Arthur Miller o las obras más importantes de Ernesto Sábato.

Sin embargo, Mario Muchnik empieza su camino en el campo de la ciencia. Estudia Ciencias Físicas en la Universidad de Columbia, en Nueva York, se doctora en Roma en 1957 y participa nada menos que en el descubrimiento de la antipartícula sigma+. Parece que ya está asentado como científico pero con la inquietud que define su biografía, en pocos años, ya es director literario de la célebre editorial Robert Laffont de París al tiempo que funda su propia editorial: Muchnik editores, con la que finalmente se traslada a España en el año 1978.

Un editor es su catálogo

Aunque pueda existir la tentación de resumir su trayectoria como si se tratara de un currículum: Muchnik editores, Difusora Internacional, Ariel-Seix Barral, Anaya-Mario Muchnik y El taller de Mario Muchnik, esa reducción no daría la verdadera dimensión del editor humanista y de excelente gusto que es Mario Muchnik. El primero en traducir al español a J.M. Coetze y el que publica a Primo Levi, Elias Canetti, Julio Cortázar, Jorge Amado, Bruce Chatwin, Italo Calvino, Leo Perutz, George Steiner, Isaiah Berlin, Susan Sontag, Oliver Sacks. La lista es inmensa y abarca miles de títulos en una carrera tan dilatada. Pero el mérito no está, obviamente, en el número ni en los nombres (hoy muy prestigiosos) sino en la inteligente y sofisticada selección de obras que, a la postre, nos formaron y forjaron una suerte de canon, sobre todo europeo, sobre el que se sustenta buena parte del pensamiento y la literatura de hoy.

Un mundo en blanco y negro

Otra de las facetas más notables de Mario Muchnik es su trabajo fotográfico. Siempre en blanco y negro y siempre con su Leica. Los retratos, casi nunca posados y con luz natural, como si cogiera desprevenidos a sus protagonistas, transmiten verdad a raudales. Por su objetivo han pasado autores como Borges, Cortázar, Alberti, Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Ana María Matute o Simone de Beauvoir. Sus “Retratos literarios” se expusieron por todo el mundo de la mano del Instituto Cervantes.

Pero el ojo sincero de Mario Muchnik no solo se dedica a los retratos. También nos ofrece fotografías de una Argentina de principios de los años setenta o de mayo del 68 en París. Fotografías sin trampa ni artificio. Muchas de esas imágenes acabaron también en libro como Un bárbaro en París, donde consigue algo dificilísimo como es darnos una nueva versión fotográfica de la ciudad posiblemente más fotografiada de la historia desde el observador caminante, desde el punto de vista del flâneur.

Pero además de la certera mirada fotográfica y del buen gusto editorial, Mario Muchnik tiene el talento de escribir muy bien, sobre todo textos memorialísticos.

Su producción literaria es bastante extensa. Desde un libro sobre Einstein (recordemos su formación científica) hasta un breviario de tradiciones judías (Mundo judío: crónica personal) pero es en el género autobiográfico en el que Muchnik se desenvuelve con más soltura. Lo peor no son los autores, Banco de Pruebas o Ajuste de Cuentos son algunos de los libros del autor (junto con Oficio editor y algunos otros) que nos permitirán entender su visión de la edición y del mundo, con un toque de humor y una buena dosis de nostalgia.

En definitiva, Mario Muchnik, hoy con 90 años, ha sido una de las figuras clave en el desarrollo cultural, editorial y literario en nuestra lengua y, con toda seguridad, su reconocimiento público no está a la altura de su aportación.