El alma de Violeta Salama (Granada, 1982) se reparte por varias ciudades, territorios sumados al lugar que la vio nacer.

Melilla y Málaga completan un recorrido vital que, en el caso de esta cineasta, impregnarán su cine sí o sí.

Al menos su ópera prima, “Alegría”, un largometraje inicialmente titulado “No sea tu falta” con el que debuta en la dirección, y que, además de ser finalista del VII Laboratorio de Creación de Guion para Largometraje de la Fundación SGAE, ha recibido el apoyo financiero suficiente para convertirse en realidad. Producido por La Claqueta y Powehi Films, y protagonizado por Cecilia Suárez, el 15 de febrero arrancó su rodaje en la ciudad autónoma (su estreno se prevé para la primavera de 2022). En declaraciones a filmAnd, Salama ha explicado que quería “huir del realismo de una ciudad fronteriza, portuaria”, para compartir la Melilla que ella lleva dentro. Una boda judía sirve de excusa para una historia enmarcada en el género de la feelgood movie. Pero, ¿qué mas hay detrás de esta historia coral, protagonizada por mujeres?

-Proyecto finalista del VII Laboratorio de Creación de Guion para Largometraje de la Fundación SGAE, el recorrido de “Alegría” está siendo espectacular, ¿no?

¡Sí! ¡La verdad es que ha sido todo un regalo! Gracias al Laboratorio fuimos candidatas al premio Julio Alejandro, que es uno de los más prestigiosos que existen para guion en lengua hispana, ¡y quedamos finalistas!

-Después de recibir el apoyo del Ministerio de Cultura, Junta de Andalucía, TVE, el aval del festival de Cannes… ¿cómo se siente ante las expectativas que está generando la película? Por cierto, ¿por qué el cambio de título del filme?

Bueno, las expectativas siempre son traicioneras… no sabes si es mejor que no esperen nada de ti y sorprender, o todo lo contrario… Empezamos a trabajar con el título “No sea tu falta”, que es una expresión muy común en mi familia y me encanta. La usamos cuando echamos de menos a alguien. Pero noté que, al no entender bien la frase, a la gente le costaba bastante memorizarla. Es una historia muy coral, ya que las tres protagonistas experimentan su propio viaje, las tres son importantes. Yo quiero que sea una comedia con mensaje, a ver si lo consigo… siempre quise hablar de un tema para mí muy importante, pero desde el humor.

-¿Cómo empezó a trabajar con la guionista Isabel Sánchez? Habían compartido rodaje antes en la serie Malaka (2019), ¿no?

Pues a Isa me la presentó un amigo en común cuando empezaba a buscar un guionista que me ayudara con la estructura. Nos conocimos y conectamos enseguida. Cuando hicimos Malaka [allí trabajó Salama en la dirección de script] ya estaba el guion terminado, de hecho recuerdo que estábamos ajustando cambios para poder presentarnos al Julio Alejandro…

-La reflexión sobre la identidad parece que fuera, a veces, una cuestión anclada en nuestro período de formación, en la adolescencia, primera juventud… ¿cómo ha sido en su caso?

En el caso de “Alegría” viene con la experiencia, puesto que ella se ha querido alejar tanto de sus raíces que parece que las haya olvidado, aunque descubrirá que siempre estuvieron presentes, solo tenía que aceptarlas. En cuanto a mí… fue muy diferente, yo siempre me moví en tierra de nadie, puesto que para los judíos no era lo suficiente judía porque mi madre no lo era, mientras que para los cristianos venía de otro mundo. Al mudarme a Málaga todo fue mas fácil porque allí no tenía que definirme, así que empecé a quedarme con lo que más me gustaba de cada tradición.

-¿Cómo está resultado el trabajo en plena pandemia?

Uff! Levantar una primera película siempre es muy complicado, sea cuales sean las circunstancias, ¡pero esto es ya un nivel de condicionantes inmensos! Mucho protocolo para la Covid, adaptando el rodaje a las circunstancias de la ciudad, las localizaciones… ¡pero de momento no me puedo quejar! ¡Tengo un equipo super comprometido con el proyecto que me está ayudando mucho!

“Es una película que solo puede pasar en Melilla. No solo es la ciudad de mi infancia, mi pueblo, sino que… ¡es un sitio de una complejidad y magia increíbles!”

-Melilla ha sido la ciudad elegida, por así decir… aunque parte del rodaje también se lleve a cabo en Málaga. ¿Pesaron sobre todo las raíces de la infancia?

Es una película que solo puede pasar en Melilla. No solo es la ciudad de mi infancia, mi pueblo, sino que… ¡es un sitio de una complejidad y magia increíbles! Por eso no quiero hacer un retrato de la ciudad, sino una idealización. Compartir mi mirada de la ciudad. 

-¿Cuándo se le ocurrió la historia?

Llevo casi ocho años con la historia en mi cabeza, escribiendo, reescribiendo… ¡he tenido dos hijos por el camino! Se me ocurrió en uno de los viajes a Israel con mi abuela. Me di cuenta de que ni siquiera mis primos habían compartido ese lado de la tradición tan importante para ella, y de que el peso de la religión en nuestras relaciones familiares estaba ahí. Me pareció fascinante.

-¿Qué significa para usted el concepto Tres Culturas? 

Para mí significa mezcla. Donde hay varias culturas se produce la mezcla, y esa mezcla nos lleva a evolucionar…

-¿Cree que al mundo judío sefardí se le conoce lo suficiente aquí?

Creo que a los judíos de origen español no se les ha dado el peso real que tienen en nuestra Historia. Fuera hay mucho mayor conocimiento y más respeto por esa parte de la historia… la gran mayoría de los españoles no saben que Sefarad significa España.