La historia de Sally Chocrón es típicamente judía, en lo que a su propia diáspora se refiere. Nacida en Tetuán (Marruecos) hace 55 años, pasó parte de su infancia y juventud en Venezuela -de ahí su dulce español venezolano-, para recalar finalmente en Barcelona en 2001.

Pediatra infantil especializada en nefrología, en la actualidad ejerce su profesión en dos hospitales públicos catalanes. Pero es, además, la responsable de Asuntos Sociales de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), a cuya Junta Directiva pertenece. Un área de reciente creación que sin duda se ha visto espoleada por la pandemia que nos afecta a nivel global. Hemos querido saber en qué consiste precisamente esta labor dentro de la FCJE.

La crisis sanitaria generada por el SARS-CoV-2 fue el motivo por el que se creó este área de Asuntos Sociales. Sally Chocrón arranca la entrevista haciendo hincapié en la profunda mella que ha dejado en España, país donde el turismo es un sector fundamental; el coronavirus ha impuesto una realidad de distanciamiento social que dificulta los desplazamientos, hasta ahora globalizados sin control. El virus ha puesto límites en una era que se creía ilimitada. Y la economía ha salido fuertemente perjudicada, con las consecuencias que esto conlleva en las familias.

“Por supuesto, las comunidades judías no se han quedado al margen de este hecho y también se han visto perjudicadas, como instituciones, y a nivel individual y personal”, explica Sally Chocrón. Son muchas las familias inmersas “en situación de gran precariedad económica, con la repercusión que esto tiene a nivel psicoafectivo”, dice.

La gravedad de la situación de muchos miembros de las comunidades judías en nuestro país fue lo que la nueva Junta Directiva de la Federación se encontró al tomar relevo el nuevo presidente, Isaac Benzaquén. Fue él quien contactó con la médico para que ejerciese esta función. “Soy la primera persona en llevar a cabo esta misión… previamente no existía la necesidad expresa de esta sección en la Federación”.

Chocrón acumulaba experiencia. Concretamente en Neder, ONG a la que sigue perteneciendo, y que en 2014 nació de la mano de un grupo de mujeres judías procedentes de las comunidades barcelonesas. En aquella época se propusieron brindar soporte a las personas judías del ámbito catalán, sin tener en cuenta la filiación comunitaria o la tendencia religiosa. Esta asociación solidaria (la define como “institución transcomunitaria”) brindaba un valioso apoyo humanitario y afectivo que se traducía en proyectos diversos. Como el envío de de medicinas a la comunidad judía venezolana, además de a hospitales infantiles con las que tenía relación a través de médicos locales.

Objetivos sociales de la FCJE

“El objetivo de esta sección tiene dos vertientes”, explica Chocrón. “Por un lado, ayudar a valorar las necesidades de las comunidades desde el punto de vista económico y psicosocial. Ello se realiza en base a un trabajo conjunto con los coordinadores sociales y/o presidentes de comunidades, con los que mantengo una comunicación estrecha, intentando que ello se traduzca en mejores resultados para sus miembros”. Reconoce, humilde, que no siempre se consigue.

Existe una segunda vertiente relacionada con actividades lúdicas destinadas, en especial, a personas mayores (“aunque también le damos mucha importancia a las intergeneracionales”, aclara). El contacto entre mayores y adolescentes, durante una pandemia que nos ha encerrado literalmente en casa, y en la que han aumentado las relaciones online, es casi estratégica.

“Se trata de actividades por vía telemática, vía zoom, lo que podía suponer un obstáculo para integrar a todo el mundo, si bien puede decirse que, poco a poco, vamos teniendo éxito”. Una alfabetización “forzada” que, dadas las circunstancias, no trae más que efectos positivos. En este sentido, Sally tiene claro que “disipar la soledad y el aislamiento de nuestros mayores, estimularlos, generar lazos afectivos y de amistad con otras personas con las que comparten intereses comunes, costumbre, cultura…” es sumamente positivo. Graciela Cohén es quien coordina esta sección de actividades telemáticas, junto con los coordinadores sociales de las comunidades. “Están haciendo una gran labor”, señala, orgullosa.

La educación en general, a todos los niveles, me importa muchísimo… la difusión de la totalidad de los valores judíos, la explicación de porqué nos enorgullece tanto este legado

Evolución del área social

Aunque quizá la autoexigencia genere, a veces, frustraciones. “Siempre intento dar lo mejor de mí, pero resolver todos los problemas es imposible”. A Chocrón le gustaría solventar las cuestiones económicas, la generación de empleo y estabilidad es un reto complicado, pero ahí está. En este caso, estos objetivos se promueven mediante proyectos de ayuda actualmente en desarrollo.

“Ayuda”, explica, “según las necesidades de familias con niños y niñas en edad escolar, jóvenes en edad de formarse”. Becas escolares integrales, ayudas para la adquisición de libros, comedores escolares, transporte, enseñanza particular para reforzar a quienes lo precisen… son algunas de las cuestiones que desde la Federación se desea cubrir. En el caso de los profesores particulares se suplen dos necesidades: se exime a la familia del gasto, y se alivia la economía del profesorado de la comunidad en situación de desempleo. “También estamos en contacto con jóvenes emprendedores, queremos impulsar iniciativas que mejoren la formación profesional y cualificación de los candidatos seleccionados”.

¿Y ante el futuro?

¿Cuáles serían las necesidades, socialmente hablando, de los miembros de las comunidades judías en España? Lo más inmediato está relacionado con los miembros mayores de las comunidades. “Falta soporte, en la mayoría de las comunidades, para las personas que al envejecer, no cuentan con apoyo familiar. Terminan solas, y tienen que vivir con dignidad”, lamenta. La realidad demográfica española, sumada a la globalización que dispersa aún más a las familias, hace que muchas de estas personas se encuentren con demasiadas carencias en lo que a cuidados se refiere.

Sally Chocrón defiende la creación de una residencias para mayores (en hebreo, beit avot o “casa para los padres”), donde además gozar la atención más adecuada, cuenten con rutinas motivadoras, y mantengan sus costumbres y ritos. Aboga, en principio, por cubrir las necesidades de quienes tienen menos recursos; “es un proyecto muy ambicioso en lo social”, indica. “Una alterativa para las personas que vivan solas”. La responsable de Asuntos Sociales de la Federación opina que la apatía generalizada, la desidia general, tiene que ser de alguna manera superada. “Hacer sentir a tu prójimo que es importante es un bumerán que al final vuelve a ti multiplicado”.

Evitar la asimilación -es decir, la pérdida de la identidad cultural y religiosa- de las nuevas generaciones, es otra de las preocupaciones de esta sanitaria. “La educación en general, a todos los niveles, me importa muchísimo… la difusión de la totalidad de los valores judíos, la explicación de porqué nos enorgullece tanto este legado”, indica Chocrón.

La conversación deriva hacia la desinformación como una gran debilidad de nuestra sociedad actual; que no es exclusivamente un problema nacional nuestro. Sally cree que el liderazgo y la capacidad de comunicación son fundamentales para saber transmitir los valores humanos que se preconizan en judaísmo. “Y que son tan vigentes”, concluye.